La problemática
Un reciente estudio publicado por la revista Nature Comunications, realizado en Madre de Dios, determinó que el mercurio es la mayor amenaza tóxica de la Amazonía peruana. Según la investigación, los bosques de este espacio absorben “niveles nunca antes registrados en el planeta como consecuencia directa de la minería de oro informal e ilegal”.
“Los niveles de mercurio que encontramos fueron completamente inesperados, no lo podía creer, eran mucho más altos que en cualquier otro lugar”, indica la biogeoquímica estadounidense Jacqueline Gerson, autora principal de la investigación.
Respecto al estudio, este recolectó muestras de aire, vegetación y suelo en tres sitios cercanos a la actividad minera aurífera, además de dos lugares ubicados a mayor distancia. El resultado fue que las áreas de bosques primarios adyacentes a la minería tenían entre dos y catorce veces más mercurio que las más remotas.
Un ejemplo concreto es el de la estación biológica Los Amigos, con una extensión de por cerca de 146 mil hectáreas, donde la carga de este metal tóxico superó las concentraciones reportadas en cualquier otro ecosistema estudiado previamente en el mundo, incluso a la par de áreas afectadas por la combustión industrial de carbón en China.
En el caso de las áreas deforestadas en la zona minera, estas registraron una carga menor de mercurio, lo que sugiere que la complejidad forestal de la biodiversidad amazónica hace a la región altamente vulnerable a un almacenamiento mayor de este metal.
“La gran cantidad de cobertura de hojas actúa como una superficie perfecta para el mercurio […], pues es justamente la presencia de este dosel espeso lo que es importante para eliminar ese mercurio de la atmósfera y traerlo al bosque”, precisa Gerson.
Sobre la minería informal e ilegal en el Perú, el procedimiento prácticamente arrasa con los bosques: talan árboles, succionan el suelo con dragas y usan mercurio para separar el oro y crear una amalgama que luego queman, liberando partículas de mercurio gaseosas a la atmósfera.
Estas partículas son transportadas por el aire y luego se adhieren a las hojas y la lluvia, arrasando, posteriormente, con el suelo del bosque, explica la investigadora. A esto se suma el metal absorbido por las hojas también se infiltra en la red alimenticia de los pájaros cantores, los cuales mostraron niveles de dos a doce veces más altos que los de áreas más alejadas de la actividad minera.
“Estos son niveles que se sabe que son peligrosos. Disminuyen el éxito reproductivo en un 30 %, pueden causar problemas de desarrollo, efectos neurológicos, alterar el comportamiento y los cantos”, explica Gerson.
El estudio también menciona que, en el mejor escenario de formalización de la minería y eliminación inmediata del uso del mercurio, el legado de este metal en los suelos puede extenderse por siglos porque “no se degrada” y sus efectos son irreversibles.
“Necesitamos una combinación de formalización para concentrar la minería en áreas particulares que sean menos vulnerables y de mejora tecnológica para reducir la emisión de mercurio a la atmósfera”, agrega Gerson.
Buscando soluciones alternativas
Como parte de la búsqueda de alternativa y formalización de la pequeña minería del 3 al 5 de mayo se desarrolló el Amazon CoLab, el cuál tiene como objetivo reunir a más de 20 proyectos de la región que buscan soluciones a favor de la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE), así asegurar que sea ambientalemnte responsable.
Durante tres días, especialistas expondrán el contexto amazónico vinculado a la conservación y los desafíos de la MAPE. Entre ellos estuvo Vilma Contreras Vargas, representante de la Asociación de Mineros Artesanales Tauro Fátima (AMATAF), quien aseguró que ser minero formal representa todo un reto en Madre de Dios. “No toda la minería es mala, pero tenemos muchos obstáculos”
Detalló que la etapa de comercialización representa un gran problema para los mineros formales. “El riesgo de traer de la zona de extracción a Lima es alta, no está a nuestro alcance hacerlo, por eso muchos terminan vendiendo su oro al mercado negro”, advirtió Vilma Contreras.
Por su lado, France Cabanillas, coordinador de reforestación y restauración del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA) resaltó que actualmente no existe un modelo de cierre de minas. “Creo que es hora de que el gobierno busque alternativas claras”, indicó Cabanillas.
A esta problemática, se suman otros impactos ambientales asociados a la minería ilegal en Madre de Dios. De acuerdo a Eddy Peña, especialista en pueblos indígenas de la Oficina Regional de Madre de Dios de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), la pérdida de bosque en los últimos 34 años fue de 100 mil hectáreas. Asimismo, existen crímenes conexos vinculados a la minería ilegal como es la trata de personas, el aumento de la violencia contra los defensores ambientales y el impacto de superposición de derechos.
“Es importante fortalecer la estrategia diferenciada para combatir la minería ilegal, más la participación y control social y formalizar la informal. Asimismo, disminuir o anular la promesa de titular predios que fueron invadidos a concesiones. Eliminar la impunidad, aplicar sanciones ejemplares, cerrar brechas de titulación y formalización”, finalizó Eddy Peña.
Entre los proyectos presentados se encuentran el ASM Progress App, para detectar automáticamente las actividades de MAPE aurífera mediante el uso de datos satelitales e inteligencia artificial; Cleangold, desarrollado por Brett Hulstrom, es un sistema de minería sin mercurio que puede capturar partículas de oro más finas, mejor que el mercurio. Además, el Picoyune, es un dispositivo portátil de detección de mercurio que detecta la contaminación por mercurio en tiempo real. Project Inambari, es una plataforma que mapea el ASM proveyendo a los gobiernos una herramienta necesaria para su regulación y conservación. Finalmente, Quipu es una herramienta móvil que ayuda a monitorear los puntos críticos sociales, ambientales y de derechos humanos y crea sistemas de monitoreo más rentables y centrados en los mineros.
BUSCANDO LEGALIZAR LA MAPE
El presidente de la Federación de Pequeños Productores Mineros y Mineros Artesanales de la Región Arequipa (FEMAR-AQP), Máximo Franco Bequer, realizó hoy un encuentro regional en la que trataron el tema de la formalización de la pequeña minería artesanal.
Además, mencionó que esta formalización traerá muchos frutos para las regiones y todo el país. Por su parte, el integrante de la Dirección General de Formalización Minera, Vladimir Bustinza Delgado, explicó los lineamientos políticos de lo que sería el “Primer Borrador de Ley de Pequeña Minería y Minería Artesanal”.
Con esta política, expuso Bustinza, esperan consolidar una visión nacional para el desarrollo estratégico y sostenible de la Minería Artesanal a Pequeña Escala (MAPE). Además, abordar integralmente los problemas públicos que atraviesa la MAPE; y lograr una MAPE responsable empresarial, cuidadosa del medio ambiente y desarrollada en entornos sociales favorables.
En la reunión también participaron los representantes de la Gerencia Regional de Energía y Minas (GREM). Incluso, algunos integrantes de la Autoridad Regional Ambiental (ARMA), autoridades del Gobierno Regional y bases mineras.
Faltan inscripciones
La formalización empezó en el 2012. Hasta la fecha hay registrados 80 mil mineros que están en proceso de formalización a nivel nacional, pero faltan inscribirse muchos más. “Alrededor del Perú hay 500 mil mineros que están en este proceso, pero lamentablemente falta sincerar la información, estamos en eso”, aclaró el presidente de FEMAR-AQP.

Fuente: Redacción Isossoma, El Peruano, Actualidad Ambiental, El Buho
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