A medida que la actividad humana no sostenible impacta en la pérdida de ecosistemas y biodiversidad, proporcionalmente aumenta el riesgo de futuras pandemias como la vivida con el COVID-19. Los estudios científicos que evidencian un vínculo directo entre la deforestación de los bosques y habitad naturales, y el riesgo de enfermedades zoonóticas.
¿Qué es la Zoonosis?
Una enfermedad zoonótica es una enfermedad que puede transmitirse entre animales y seres humanos. Las enfermedades zoonóticas pueden ser provocadas por virus, bacterias, parásitos y hongos. Algunas de esas enfermedades son muy frecuentes. En el caso de las enfermedades zoonóticas causadas por parásitos, los tipos de síntomas y signos pueden variar según el parásito y la persona. A veces, las personas con infecciones zoonóticas pueden enfermarse mucho, mientras que otras personas no tienen síntomas y no se enferman jamás. Otras personas pueden tener síntomas como diarrea, dolor muscular y fiebre.
Los alimentos pueden ser una fuente de algunas infecciones zoonóticas cuando los animales como vacas y cerdos tienen una infección por parásitos como Cryptosporidium o Trichinella. Las personas pueden contraer criptosporidiosis si accidentalmente tragan comida o agua contaminada con las heces de animales infectados. Por ejemplo, eso puede suceder cuando los huertos o las fuentes de agua están cerca de tierras de pastoreo para ganado vacuno y las personas consumen las frutas sin lavarlas correctamente o beben agua no tratada. Las personas pueden contraer triquinosis al ingerir carne que no está bien cocida o carne cruda de oso, jabalí o cerdos domésticos con infección por el parásito Trichinella.
Deforestación y enfermedades emergentes
A medida de que se mantiene el ritmo de la deforestación en los bosques tropicales, que albergan la mayor biodiversidad terrestre del planeta, son muchas las especies de fauna silvestre que están siendo desplazadas de su hábitat, acercándose a otros animales y personas, e incrementando la exposición a nuevas enfermedades.
En un estudio de la organización EcoHealth Alliance, se encontró que al menos 1 de cada 3 enfermedades emergentes se vincula a cambios en el uso de la tierra, para crear ecosistemas urbanos o agrícolas.
Mientras algunas especies se encuentran amenazadas y otras se están extinguiendo por la pérdida de sus ecosistemas forestales, las especies de fauna silvestre que sobreviven son más propensas a albergar patógenos potencialmente peligrosos y transmisibles a las personas.
Muchos microorganismos, como los virus, conviven de manera inofensiva con otros animales del bosque, dado que se han adaptado y coevolucionado juntos. No obstante, estos microorganismos se pueden tornar nocivos al entrar en contacto con especies nuevas que pueden infectar, como el ser humano y animales domesticados. Esto se debe a que al ser un patógeno nuevo para nosotros, aún no hemos desarrollado la inmunidad necesaria para combatirlos.
Amenaza inminente
La Plataforma Intergubernamental científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), estima que existen entre 630 mil y 827 mil virus aún “no descubiertos” en mamíferos y aves, que podrían infectar a las personas. Y, en un reporte del 2020, se alerta que las pandemias pueden ser más frecuentes y mortales si no tomamos medidas preventivas para contrarrestar los riesgos.
La epidemia del ébola (2014-2016) y la pandemia del COVID-19, nos alertan de la importancia de abordar la salud pública desde un enfoque integral y en conexión con la naturaleza: solo cuidando la salud de los bosques, cuidaremos nuestra salud y la de otros seres vivos.

Fuente: Actualidad Ambiental
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